Una corona para la Madre de Santiponce |
|
|
|
| LA FIRMA - Miércoles 4 de junio 2008 | |
Pasaba diariamente por el pueblo, y lo iba viendo de otro color. El aire llevaba una alegría que contagiaba. Fue llenando sus balcones de colgaduras y fue llenando sus calles de impaciencia. Un día, una fecha, se clavó en los corazones. Un 14 de junio que luego se convirtió en 8, una semana menos de espera para un día grande. Cuentas de rosario que se iban descontando a la vez que caían las hojas del almanaque. Uno de esos días, Dios anduvo por esas calles, nazareno de bondad bajo el dolor de una cruz, que le llevó del pueblo de hoy a aquella ciudad del imperio del ayer, donde recordó a aquellos romanos que hace dos mil años le condenaron a morir crucificado, sin saber que aquella cruz significaba amor y salvación. Luz de cirios y bengalas acompañaron a aquel nazareno aquella noche cuasi de primavera prematura, mientras los vecinos del pueblo de hoy seguían a su Señor paso a paso. Y el pueblo seguía vistiéndose de limpio, y descontando cuentas del rosario. Volvió a andar Dios por las calles del pueblo, un miércoles santo, esta vez acompañado de su Madre, María Santísima del Rosario, con un rosario de amor entre sus manos, con un rosario que han ido tejiendo sus hijos, día a día, en forma de corona. Y ahora llega el día, 8 de junio de la primavera, 8 de junio del amor de unpueblo por su Madre, 8 de junio de alegría y de fervor, 8 de junio de pueblo vestido de limpio, engalanado con colgaduras en forma de piropos, con los corazones llenos de cariño y el alma agradecida a la Madre que se merece esa corona de amor. Dios le pone una corona a una mujer en el Cielo. Esta vez, el Cielo se llama Santiponce, y la mujer, Nuestra Señora del Rosario.
|
|